Somos productores. Conocemos el campo desde adentro — la cosecha, el sol, el riesgo, y también la frustración de ver cómo el sistema siempre termina favoreciendo al que está en el medio y no al que pone las manos en la tierra.
Los compradores mayoristas llegan a la finca con criterios de clasificación estrictos — calibre, color, uniformidad — y gran parte de la cosecha termina catalogada como "segunda" o "rechazo". El precio baja. El productor acepta porque no tiene a dónde más vender. Pero esos mismos limones aparecen días después en supermercados y tiendas. Empacados, etiquetados, a tres veces el precio que pagaron en finca. El producto no cambió. Solo cambió de manos.
Y cuando revisas los supermercados de cadenas nacionales, los limones que encuentras en los estantes vienen de Santander, del Eje Cafetero, de Antioquia. Como si el Atlántico, uno de los mayores productores del país, no existiera para su propia gente.
El caso más curioso: en Repelón, Atlántico — en plena zona productora — el supermercado ARA vende limones traídos de otra región del país. A metros de las fincas donde se produce uno de los mejores limones Tahití de Colombia.
Esto puede tener lógica dentro del modelo de compras centralizado de las grandes cadenas. Pero nosotros creemos que hay una mejor forma: que en cada zona se vendan los productos de esa zona. Que el dinero del consumidor llegue al bolsillo del productor que tiene más cerca.
Eso no es solo más justo — es más responsable con el medio ambiente, reduce emisiones de transporte innecesarias, y fortalece la economía local donde más se necesita.
Eso es lo que Xitri.co vino a cambiar.